Tenerife ofrece a sus habitantes y visitantes un clima único y suave en cualquier época del año. De ahí su nombre, la "Isla de la eterna primavera". Los suaves vientos alisios, las frías corrientes marinas del archipiélago canario y unas temperaturas que oscilan entre los 18º y los 25º centígrados, configuran esta isla sin perder su típico sabor tradicional. Una isla donde es muy fácil combinar en un mismo lugar los negocios y el mejor nivel de vida europeo, con una moderna oferta comercial y cultural y con una asistencia sanitaria y médica de primer nivel.
Crear una empresa en Tenerife significa gozar de oportunidades económicas y fiscales de una de las mejores zonas de Europa para la apertura de empresas y a su vez, una de las mejores zonas en calidad de vida, según reconocen diversos estudios y comparativas realizadas en los últimos años.
Tenerife ha conquistado unas altas tasas de desarrollo económico, que la sociedad tinerfeña en su conjunto quiere seguir potenciando en el futuro. El Producto Interior Bruto de las Islas Canarias alcanzó en el año 2009 la cantidad de 41.258 millones de €.
La economía tinerfeña, en una decidida apuesta por la calidad y la excelencia en los servicios, su primer sector de actividad económica, quiere seguir creciendo de forma sostenida y equilibrada, acogiendo a las empresas innovadoras y apostando decididamente por las nuevas tecnologías de la información, clave del crecimiento económico en la nueva economía global en la que ya está inmersa.
No obstante, el comercio y las actividades relacionadas con el transporte vienen ocupando históricamente un lugar destacado en la actividad económica, espacio que con seguridad continuará revaluándose.
Infraestructuras en crecimiento
La situación geográfica de Tenerife, las continuas mejoras de sus infraestructuras terrestres, aéreas y marítimas, y la existencia de un mercado laboral constituido por un importante núcleo de población joven y altamente cualificada, explican el vigoroso desarrollo económico experimentado por la Isla en la última década.
Un auge que sólo se explica por la fortaleza en su economía, por la fortaleza y empuje de sus servicios en materia de consumo, ocio, sanidad y cultura, una de las infraestructuras de alojamiento más cualificadas del mundo y un clima único en un entorno natural privilegiado.
La sociedad tinerfeña viene demostrando también una firme voluntad de cohesionar el desarrollo de la actividad económica con la educación, la ciencia, la investigación y la tecnología.
Tenerife cuenta con una universidad pública de alta reputación, la Universidad de La Laguna, y centros de investigación aplicada de excelencia, adaptados a las necesidades presentes y futuras de las empresas, como el Instituto Astrofísico de Canarias (IAC) o el Instituto Tecnológico de Energías Renovables (ITER).
Las instituciones públicas y privadas, como la Cámara de Comercio, Industria y Navegación de Santa Cruz de Tenerife, la Confederación Provincial de Empresarios de Santa Cruz de Tenerife, entidades financieras como CajaCanarias y, naturalmente, el Cabildo Insular, el Ayuntamiento de la capital y el Gobierno Canario, vienen desempeñando un papel vertebrador fundamental de información, servicio y ayuda eficiente a la instalación de empresas en la isla.
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